¿Qué es lo que pasa en Colombia?


Un niño que nace en Colombia no puede tener el sueño de ser astronauta. Un niño que nace en Colombia no puede aspirar a ser científico. Un niño que nace en Colombia no puede aspirar a ser arqueólogo. Un niño que nace en Colombia con talento para el arte o el deporte está destinado a pedir plata en la calle para costearse sus sueños y en algunos casos un boleto para salir del país. En Colombia nos exigen estudiar carrera, especialización y maestría para luego decirnos que estamos sobrecalificados o pagarnos un sueldo que no alcanza ni para cubrir la mitad de nuestros gastos. En Colombia hay que contratar un abogado para que el Gobierno te entregue la pensión que pagaste honradamente durante toda tu vida y que por derecho te pertenece. En Colombia un congresista gana casi 31 salarios mínimos por dormirse en las plenarias o salirse a la mitad cuando no le interesa el tema que se está debatiendo. En Colombia un congresista gana las elecciones con 20 mil votos que se compran a personas que tienen tanta hambre, que cambian el futuro de su país por un plato de lechona. En Colombia salir a marchar por tus derechos es un acto suicida.




En Colombia es más peligroso ser un líder social que un ladrón: si eres líder social y quieres defender al pueblo, firmas una sentencia de muerte. Si eres ladrón te puede ir muy bien dependiendo para qué bando robes. En Colombia los políticos se roban más de la mitad de la plata que se necesita para sacar el país adelante. En Colombia el congreso se reparte la plata de todo el territorio mientras en las zonas más vulnerables mueren miles de niños de hambre y sed. En Colombia los proyectos de ley para bajar el sueldo de los congresistas son votados por los mismos congresistas. En Colombia los contratos millonarios son dados por los políticos a las mismas empresas que costearon su victoria en las elecciones. En Colombia la única manera de ser millonario no es hacer ciencia, ni hacer empresa tecnológica, ni crear un invento revolucionario… no, en colombia la única manera de ser millonario es ser narcotraficante, porque no hay más campos de expansión: nunca se invirtió en educación, nunca se invirtió en salud, ni en ciencia, ni en desarrollo… porque por décadas, el dinero que ha producido el país ha sido robado para construir residencias multimillonarias en otros países para los políticos que vienen gobernando por generaciones. Los mismos que tras terminar su mandato salen con los bolsillo hinchados de plata y una vida de lujos asegurada.



En Colombia los políticos sueñan con ser políticos para robar tanto que no tengan que trabajar más durante toda su vida. En Colombia las multinacionales mandan a matar a los campesinos que se oponen a que les quiten el territorio que les pertenece y usan para poder sembrar sus cultivos y comer. En Colombia ser policía es una miseria, es indigno: la Policía que se creó para proteger el pueblo, es el enemigo número uno del pueblo. En Colombia cuando ves venir a la policía no te sientes protegido sino preocupado. En Colombia la fuerza pública apoya a los grupos delictivos porque ellos les pagan mejor que el propio Gobierno.

Colombia es un país desangrado por un virus pululante y reincidente, por un cáncer llamado corrupción. Colombia es un territorio al que le han robado los sueños y esperanzas no una, ni dos, ni cien veces… sino miles. En Colombia a todas las generaciones nos ha tocado tragarnos los sueños con aguapanela, porque no hay forma de cumplirlos..
Hoy más que nunca admiro a mis viejos por haberme sacado adelante en medio de tanta injusticia, de tanta desigualdad, porque honestamente no sé cómo lo lograron. Hoy más que nunca admiro a todos los colombianos justos, honestos, trabajadores, que a pesar de los golpes siguen saliendo a la calle con una sonrisa, sin quejarse por haber nacido en un país roto, donde quien trata de defender el bienestar común es asesinado. No es solo la reforma tributaria ¡no! es TODO, es absolutamente todo. Nuestros niños merecen que sus sueños se hagan realidad, merecemos que el dinero que trabajamos sí sea invertido en el país, que lo que producimos con trabajo duro sí sea invertido en educación, infraestructura, cultura, infancia. Merecemos tener el país que soñamos y no que el sueño más grande de las generaciones jóvenes sea irse al extranjero. Ya basta de encabezar la lista de los países más injustos del planeta ¡ya basta!, ya basta de que en el extranjero nos vean con miedo y lástima, ya basta de que nos deporten en los aeropuertos por el color de nuestro pasaporte. Los colombianos somos gente amable, servicial, hospitalaria, trabajadora, optimista, alegre y merecemos un país tan grande como nosotros ¡resistamos! ¡nos ha costado mares de sangre, dolor y miseria llegar a este punto!, vamos colombianos ¡fortaleza, dignidad!. No es solo Duque, es todo el congreso. No es solo la derecha, son las voces viejas y gastadas de los ladrones que han hecho carrera por generaciones en la política. Hoy más que nunca admiro a todos los colombianos por pararse en la raya, por levantar la voz aunque tengan hambre y estén cansados: ¡fuerza, resiliencia, valentía, ¡toda toda la que haga falta!… por los que quedamos y sobre todo, por los que ya no están.



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