Recuperando mi vida en Colombia: ¿Es posible superar el choque cultural inverso?





Varias personas me pidieron que escribiera un post sobre qué sentía al volver después de tantos años. Pero no había podido hacerlo porque solo tengo una cosa que decir respecto a lo que siento: estoy justo donde deseo estar. Ni más ni menos. No quiero estar en ningún otro lado. No quiero dejar Colombia. Esta vez me enamoré de mi país (amor a segunda vista). 

Tampoco voy a negar que cuesta reinventarse (siempre cuesta por más práctica que tengas, por más veces que hayas mandado tu vida a la mierda). Han sido meses luminosos pero plagados de un adormecimiento extraño. A veces me planteo que tal vez no he aceptado mi realidad y por eso no siento ese desespero de querer irme, y es que, me parece que soy adicta a ese sentimiento de "reinicio". Como si me gustara ponerme incómoda y romper cualquier zona segura que me brinda la vida. Otras, pienso que lo hago para poder escribir. Me creo mis anécdotas experimentando con mi propia vida (trabajando en cosas extrañas, hablando con seres distintos que me brinden nuevas perspectivas, comprometiéndome en matrimonio aunque al final no lo haga y cosas por el estilo, que ridícula debo sonar). Y de cualquier manera, ambas cosas no importan porque ambas son muy estúpidas ¿Quién quisiera perder toda su seguridad solo por una historia? ¿quién quisiera arriesgar todo a cambio de nada?

Y ya hablando en serio,  la razón por la que he girado tanto, radica en que sé que voy a morir. Me voy a morir, es un hecho y lo recuerdo TODOS los días. Ese pensamiento me obliga a vivir (porque estar viva y vivir no son la misma cosa), me obliga a salir y mezclarme con ideas que hasta ayer me resultaban indiferentes. Es como un pequeño remolino que habita dentro de mí y tiene ganas de sentirlo todo, de conocerlo todo, de vivir varias vidas en una sola. Mientras más me mezcle con la verdad de la vida, que por supuesto no es una, sino muchas, mejor. 

Sin embargo, luego de haber rodado tanto sin razón "aparente", ahora lo único que deseo es estabilidad. Ver la cara de mi sobrino, publicar escritos y formar una familia, una buena, sana. De la que mis hijos se sientan orgullosos de proceder. 

Respecto a lo laboral, todos sabemos por mucho la situación de mi país: aún no consigo un trabajo estable, salvo por la edición que hago de vez en cuando a artículos del El Tiempo y unas vacaciones que cubrí en Radio Santa Fe (mi antigüo lugar de trabajo). Me llamaron de HJCK, un sueño, porque es una emisora 100% cultural, con una web enfocada en arte y literatura. Llegué hasta el último filtro y no volvieron a llamar. Creo que de todo lo que he vivido en mi nueva etapa en Colombia, lo de HJCK ha sido lo único que de verdad ha roto mi corazón, pero ni modos, lo que no es no es. Pensé también en volverme astróloga, pero siento que la Astrología Evolutiva (que es la que estudio) es muy delicada. Leer una carta astral conlleva a una responsabilidad enorme, porque lo que sea que le digas a alguien puede cambiar para bien o para mal el rumbo de su vida.

Así que si me preguntan, sigo trabajando (como siempre) en este blog y en mi libro, por supuesto. Confieso que estuve varias semanas muy insegura de mi libro. Estos últimos meses me he sentido ultra insegura de mis creaciones, y la verdad no es algo nuevo, tengo episodios muy marcados de ese tipo. No me pregunten cómo he hecho para escribir artículos en este blog y compartirlos con más de 28 mil personas, porque no lo sé. No me considero buena escritora, no me considero un caso excepcional. Simplemente comencé a hacer lo que necesitaba y decidí compartirlo de forma experimental. Al parecer no fracasó, pero claro, eso jamás se sabe con ningún artista hasta que no llega el día de su muerte. Les confieso, además, que me da demasiado miedo publicarlo, pero ya me llegó el agua al cuello. Algo tendrá que salir. Escribí 294 páginas y supongo que había que hacer algo con eso. 

Desde que terminé la novela no he podido volverla a leer completa, generalmente salto entre capítulos, me muevo en círculos por los pasajes y voy del principio al final y viceversa. Me es insoportable leerla en línea recta. Simplemente no puedo. Varias de esas incomodidades se originaron durante la última revisión que hice. Resulta que encontré al menos cinco errores tipográficos, era algo así como que en lugar de decir "escritorio" decía "escritori". Me estresé demasiado ¿cómo era posible? después de casi un año de edición ¡Qué grandísima mierda es escribir! (y cómo amo hacerlo al mismo tiempo). Luego encontré una entrevista de George Orwell, y en ella, quizá las palabras más sensatas que alguien ha dicho sobre escribir un libro: "Escribir un libro es una lucha horrible y agotadora, es como una larga pelea contra una enfermedad dolorosa... y uno nunca emprendería tal cosa si no fuera conducido por un demonio al que no puede resistirse ni comprender totalmente”. No puede tener más razón, y quien diga que no la tiene, es porque no ha puesto el alma en lo que ha hecho.

Tocando otros temas relacionados con el famosísimo "choque cultural inverso", puedo decir que esta vez no lo viví. No fue como la primera vez en que me sentí ahogada, estresada, ajena y solo deseaba irme. No conozco la razón exacta, pero intuyo que se debe a que ya estaba hastiada de vivir afuera. También tengo que decir (aunque sea muy tonto), que los billetes en Colombia son nuevos y al llegar me pareció que estaba otra vez en un país extranjero (no sé si eso habrá ayudado). Respecto a los amigos debo decir que siguen ahí, no los perdí y me siento una bendecida por eso. Además, he conocido seres nuevos (después de que imaginé que no conocería a nadie que volviera a sorprenderme). A una de esas personas le resulta bastante curiosa mi manera de hablar, dice que no hablo de una forma específica, que tengo un acento entre mexicano, rolo, paisa y qué sé yo. Lo que no sabe es que he adoptado palabras de un montón de culturas a propósito (gracias a las personas que conocí fuera del país y con las cuales compartí estrechamente). Colecciono algunas de sus expresiones y creo que tal vez, esa es mi manera de mantenerme conectada a ellas y sobretodo, es mi manera de revelarme contra las fronteras, las que delimitan y etiquetan. Las que dictan que pertenecemos a un lugar y al mismo tiempo nos incitan a juzgar a los demás por el simple hecho de provenir de lugares distintos. Qué cosa más absurda ¿no? si todos somos humanos... nada más que eso. Estoy segura que el día que todos los habitantes del planeta comprendamos esa verdad, dejaremos de atacarnos entre nosotros y nos uniremos como especie para erradicar el odio y conquistar otros planetas. Seguramente no viviré para verlo, ni mis hijos tampoco, ni mis nietos tampoco, pero algún descendiente mío lo hará con seguridad (cruzo dedos, ¡no avances calentamiento global!)... si no me mata esta pandemia antes de tiempo, claro. 

Por otro lado he tenido la fortuna (o maldición) de crecer dividida. La vida me ha obligado a siempre moverme, se ha encargado de mostrarme muchas caras de la misma moneda. Desde que era una niña recuerdo haber pasado siempre pocos años viviendo en una sola ciudad. Mi corazón ha estado siempre dividido: jamás entenderé ese eterno odio entre culturas del mismo país... cuando viajé a Estados Unidos y pasé momentos difíciles, fueron american@s, asiátic@s, chilen@s, españoles, mexican@s, argentin@s, los que me tendieron la mano. Pertenezco a todos ellos, a mis dos ciudades de crianza y por supuesto a Estados Unidos, que me hizo adulta. No comprendo ninguna barrera, de hecho las odio por hacernos retroceder como especie. 

En fin, les estaré contando que más sucede. Además debo avisarles que, como me llegó el agua al cuello, el libro pronto estará rodando por ahí. Y por último, quiero decirles a modo de moraleja, que si están atrapados en un país extranjero con ganas de regresar pero tienen mucho miedo (como en algún momento yo también lo tuve) salten sin temor, no hay nada más difícil que estar lejos de lo que eres y amas y encima estar luchando por construir una nueva vida en contra de tu felicidad. Si tu caso es el contrario, entonces ignora esto, quédate y vuela a donde te plazca y nunca des explicaciones a nadie. No siendo más:




Imagen: shutterstock.

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