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¿Por qué se te mueren las plantas?: Lo que te ocultaron sobre su cuidado


Trabajé seis meses en una floristería. Suena súper fácil y bonito, pero no lo era. Era una mierda. Hacía muuucho frío. Tenía que permanecer de pie nueve horas: chuzándome los dedos con espinas, llenando cubetas con agua hasta el borde y llevándolas de un lado al otro. Lo odiaba. Era un trabajo horrible.

Rafael, mi prometido, cree que sé cuidar plantas porque trabajé ahí. La verdad es que aprendí prácticamente nada ahí porque estaban enfocados en hacer arreglos florales. En mi país de origen, Colombia, tuve decenas de plantas, algunas murieron, pero la mayoría siguieron con vida durante años. Incluso después de que me fui a vivir a Estados Unidos.

Así que escribo este post, primero porque no tengo nada mejor qué hacer y segundo porque incluyendo a mi prometido, son muchas las personas que me han dicho que no saben cuidar plantas, que tienen muy "mala mano". Sin embargo, creo que la "mala mano" no existe. Les voy a decir qué se necesita para que no se les muera ninguna planta de ahora en adelante. 

Nota: Primero no soy una experta, solo he aprendido estas cosas a través de los años. Segundo, este post no contiene conocimientos técnicos y no se parece a ningún otro que hayas leído sobre cuidado de plantas. Tercero, te garantizo que con esta información, tu relación con tus plantas y sobretodo su supervivencia mejorarán un 100%. De nada. 

Empecemos

En general, no vemos a las plantas como seres vivos con sentimientos. Sin embargo,  para que una planta sobreviva, debes establecer un vínculo con ella: verla como algo más que hojas y tierra.
Yo diría que hay dos normas fundamentales para preservar plantas y sobre todo dejar atrás tu "mala mano".

Primera norma: Empatizar 

Trata a las plantas como lo que son: seres vivos. No tienen huesos o sangre, pero tienen tronco y savia que equivalen a lo mismo. Sus raíces palpitan y cada día crecen y se transforman un poco.

La próxima vez que vayas a comprar una planta, procura que al verla, se encienda una chispa en tu corazón (como cuando reconoces a un ser humano con el que ya te habías topado en otra vida). Una planta a la que puedas transformar en una emoción y con la que puedas desarrollar un vínculo, es una planta que crecerá feliz, tenlo por seguro.

1. Habla con ella:

La realidad es que, allí en esa planta, se esconde un pequeño ser. Hay un alma que respira y se alimenta de luz, calor y sonidos. Así como lees: las plantas son sensibles a la música, a los gritos y las palabras de amor. Nos escuchan (está comprobado científicamente), incluso se han hecho estudios que comprueban que las plantas sometidas a música agradable crecen más rápido y saludables. En uno de ellos se observó el crecimiento de dos plantas: una recibía insultos y la otro no, esa era la única diferencia en el trato que recibían. Como era de esperarse la que recibió insultos murió rápidamente a pesar de ser regada y abonada correctamente, mientras que la otra sobrevivió sin problemas.

Así que si tienes una planta, corre a contarle cómo estuvo tu día y halágala, dile lo hermosa que es y cuánto te gustan sus hojas.

2. Ponle nombre:

Respétala como la entidad viviente que es.
Si le pones nombre a tus mascotas ¿porqué no a tus plantas? el nombre es importante para establecer un vínculo y darles un lugar en nuestra vida y nuestro hogar. Además así estaremos más abiertos a su cuidado y las tendremos más en cuenta.

3. Acaríciala:

Toca sus hojitas, felicítala por crecer tan rápido. Dile a tus plantas lo suaves que son y acaricia también a sus retoños. El tacto es muy importante, porque además de traspasarles energía vital para su crecimiento, puedes notar si las hojas están firmes y si el tronco está débil, hueco o blando.

Eso sí, tócalas suavemente, con mucho cuidado de no dañarlas. Además es muy importante siempre tocarlas pensando cosas positivas o bellas y nunca cuando estés triste o de mal humor. A propósito de eso, otro estudio reveló que las plantas sufren miedo y estrés,  lo que demuestra que son conscientes del tacto, el entorno que las rodea y las corrientes energéticas a las que están expuestas.

Segunda norma: Paciencia

La paciencia es quizá aquello que más definirá el correcto desarrollo de una planta. Me atrevería a decir que las plantas mueren en su gran mayoría dado a que se espera su crecimiento acelerado: hay un afán por regarlas y hacer que "respiren" muy seguido exponiéndolas al sol directo o incluso al inclemente frío del invierno. 

Si eres de los que riega las plantas a diario o casi a diario porque crees que eso ayudará con su crecimiento, muy probablemente te habrán durado muy poco tus seres verdes. El crecimiento de una planta es lento: hay que entender esto y dejarlas crecer en paz y a su ritmo. No las riegues todo el tiempo y no estés cambiándolas de un lugar a otro solo porque las ves "estancadas" (las plantas son súper quisquillosas con los cambios de ambiente).

Ejemplo: Mi prometido agarró la bromelia que habíamos comprado y la puso afuera. En un clima de 5 grados centígrados. Pensó que necesitaba aire fresco. Ahí entendí porqué el aloe vera que tenía, lucía así:

Rafael decía que era un cáctus. Su nombres es Juana. Más abajo les mostraré cómo luce Juana hoy en día.

Sobre los cuidados básicos:

El riego:

Algo sumamente importante antes de regar las plantas es observar la tierra: puede estar oscura y húmeda o clara y seca. En caso de que suceda lo primero, no se debe poner agua hasta que la planta no haya absorbido toda la humedad de la tierra y ésta se encuentre más seca. Si por el contrario está árida y de color marrón claro, es tiempo de regar, ojo: sin encharcar la tierra. Se debe hidratar la tierra más no ahogarla o hacer que el agua arrase sus nutrientes. 

Energización del agua:

Esto lo aprendí de un floricultor que conocí gracias a Internet hace años (tristemente perdí de vista su canal),  él enseñaba a regar las plantas con las manos, con un método que se llama "energizar el agua" (la verdad él no le decía así, pero me queda más fácil llamarlo de esta manera para mostrárselo a ustedes).

Él tomaba un balde y lo llenaba con agua. Luego, lo ponía en el suelo e introducía sus manos a la vez que pensaba cosas positivas: algo así como "introduciendo" en el agua los buenos deseos que tenía para sus plantas: amor, crecimiento, fertilidad, etc. (Cuando hagas esto conéctate con el propósito: cierra los ojos y pídelo de corazón. Y lo más importante: visualiza luz saliendo de tus manos e impregnando el agua.)

Si vas a sostener la planta bajo un grifo, puedes tocar el agua con tu mano creando un puente, así controlas la cantidad de agua que entra en la planta y la energizas al mismo tiempo: siempre cuida que el agua no pase del grifo a la planta directamente. 

Tal vez este, fue el mejor consejo que pude recibir sobre el cuidado de plantas. Es verdaderamente mágico ver cómo crecen y se desarrollan con el truco de la energización del agua.

Exposición a la luz:

La mayoría de las plantas por no decir todas, adoran la luz (del sol o artificial). Siempre conservarlas cerca a fuentes de mucha luz, ya sea natural o artificial. Sin embargo, de acuerdo al tipo, unas requieren más exposición que otras. 

Observa:

Como dije antes, las plantas son seres muy quisquillosos, si están acostumbradas a un ambiente específico, cambiarlas (aunque creas que es para bien) podría ocasionar su muerte. Así que cuando compres una, mira muy bien cómo se encontraba, si tenía mucha luz a su alrededor, o por el contrario estaba en un ambiente poco iluminado, si estaba al aire libre o en el interior de una casa, etc, y procura matener o recrear las mismas condiciones cuando la lleves contigo. 

También tienes que mantener un equilibrio. Es importante mucha luz, pero no sol directo, clima fresco, pero no frío extremo: aunque también dependerá de la estación del año en la que te encuentres: si es verano la planta necesitará un riego más constante. Si es invierno la creación de un clima artificial un poco más cálido y menos agua.

Sobre la maceta:

Es importante respetar el espacio en el que la planta crece: la maceta o matera es vital para que nuestra planta pueda sobrevivir. Igual que para nosotros es muy importante nuestro hogar, para una planta lo es el suelo y espacio en el que se desarrolla: si la planta está muy apretada en la maceta, es necesario trasplantarla a una  más grande en donde sus raíces no estén apachurradas y muera por esa razón.

Siempre intenta que tu amiga verde tenga dos dedos de distancia entre su tronco y el borde de la maceta. 

Además intenta adquirir macetas que tengan un agujero de drenaje para que el exceso de agua pueda salir, aunque si no lo tiene, puedes simplemente aplicar muy poca agua, apenas la cantidad que crees que absorberá dependiendo el tipo de planta que sea y la estación en la que te encuentres.

Juana hoy en día (dos meses después de la primera foto)

Y el resto del combo: Eleonora, Cirila, Fernanda y Pitufina. (Faltan algunas en la foto)

Y bueno ya me extendí demasiado, los dejo en paz por hoy. Si este post llega a algo entenderé que mi destino es ser jardinera y cerraré este blog para siempre (ya quisieran, jamás se librarán de mí). 


Ilustración: Idalia Candelas.
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3 comentarios:

  1. Hola, ¡me gusta muchísimo tu punto de vista! Tengo tres plantas en mi cuarto, justo la tercera es una poinsettia de navidad que me regalaron hace muy poco. La verdad que está preciosa, pero me han dicho que se mueren con una facilidad pasmosa. He estado leyendo sobre su cuidado, así que la tengo dentro en lugar de en la ventana, para que esté calentita, y la riego poniéndole el agua en el platito donde está la maceta para que chupe de ahí, ¿sabes si es suficiente con eso o debo hacer algo más para prevenir que se estropee? Ahora mismo, eso sí, está preciosa, pero lleva en mi casa poco más de una semana.

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    1. Dios las Poinsettias son muy difícil de mantener, aunque no imposible. Debes regarla teniendo mucho cuidado de no tocar el tallo y sobretodo entregarle mucha luz. Suerte con ella, espero que aún viva. <3

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  2. Empiezo a entender tu hermoso nombre...

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IM: @margaritabeblog