Historia de un amor suicida

Ilustración: Henn Kim

I

Mi viejo amor trató de matarse a los trece. Y yo lo amaba por eso. Porque ¿quién más es tan valiente de llevarlo a cabo y no solo pensarlo?...  gracias a Dios lo detuvieron para que yo pudiera conocerlo doce años después. A sus veinticinco. No sé muy bien la historia. Me parece que la abuela lo encontró colgado del cuello, ya morado. Pero lo descolgaron a tiempo.

Mi viejo amor tenía ideas de oro, de diamante y de platino. Su mente era una mina de creaciones asombrosas. Cuando lo encontré por primera vez en mitad de la noche, le pedí que me enseñara a silbar como los gamines. Porque lo hacía de maravilla, sin esfuerzo. Me mostró cómo arrugaba los labios y dejaba pasar el aire entre medio para crear el sonido. No dijo una sola palabra. Se limitó solamente a mostrarme su técnica.

Pronto me di cuenta de que tenía sombras en el corazón. Pero yo llegué con una antorcha a fuego vivo. Amenazando con quemarlo para que no pudiera evitarme... Y así fue. No pudo. Le abrí tiernamente el pecho y me metí bien adentro, sin titubear. Primero las piernas, luego el tronco, después los brazos... Me instalé terca y decidida, bien cerquita de su centro, fusionándome con su alma para que no pudiera arrancarme sin arrancarse a sí mismo.



II


Lo conocí gracias mi ex: eran primos. 

Al principio no sabíamos nada el uno del otro. Pero luego, cuando lo encontré en Facebook, me enteré de que escribía. De que en su espíritu se escondía un artista... al leer sus textos me sentí ridícula. Avergonzada por mi escaso talento ¿cómo me atrevía yo a llamarme escritora en frente suyo?. Él no era de este mundo...

Sus escritos me conmueven, le dije

Gracias florecita, respondió.

Mientras más hablábamos, más lo confirmaba: él era un caso extraordinario. Un hombre profundo como sus ojos, un buscador de ideas, de arte... de amor. La verdad, y lo digo con un vacío en el pecho, me decepcionan esos romeos que quieren tomar un atajo directo a mi vagina sin intentar conocerme ni siquiera un poco... pero él... él llevaba un torbellino en la sangre, una sensibilidad que le permitía descifrarme. 


III

-Me muero por visitarla- me dijo un día... lo nuestro era un romance platónico, a distancia. Una relación de epístolas y canciones. De frases de Benedetti y su opinión a cerca de mis textos y la mía acerca de los suyos.

Él no conocía Bogotá, así que le propuse que nos instaláramos en La Candelaria por dos semanas. Conseguimos el hostal más bohemio de la ciudad: de arquitectura colonial, junto a todos los museos, bibliotecas e historias que tiene impregnado el Chorro de Quevedo.

Fue una luna de miel literaria. Llena de poesía, de rock en español y caminatas con guitarra acústica a la madrugada: andamos por esos sitios embrujados tomando bebida de caña de azúcar. Agarrados de la mano, deslumbrados por los alrededores, porque él era aire y yo también, y juntos flotábamos: creábamos un tornado invisible sin que nos importara una mierda que viviéramos lejos o que su primo nos encontrara. 

Cuatro semanas más tarde ya estábamos planeando mi viaje a Cali. Me recogió en moto en el aeropuerto. Hacía un calor infernal para usar casco. Me lo puse. Me subí y arrancamos a toda: yo agarrada de su espalda y él del manubrio. No podía ser mejor.

Aquí nos vamos a quedar flor. Dijo mirándome a los ojos.

Es la casa de mi amigo, pero nos la presta por unos días.

Hágale mi amor. Respondí

Después nos vamos para Salamanca

¿Pero allá no es donde vive su familia?

Sí, quiero que todos la conozcan

Pero... ya me conocen. Su primo me llevó ¿se acuerda?

¿Y eso qué importa?

¿Y eso qué importa? ¿Cómo que qué importa? ¡voy a quedar como la puta del pueblo! Claro que importa -pensé-.

Amor hablémoslo con calma, no estoy segura de si quiero ir.

Bueno mi flor.

IV

El sábado por la mañana nos estábamos subiendo a un carro con todos los amigos rumbo a Salamanca. Tenía el corazón a mil. Estaba muerta de susto. ¿Y qué tal si veo a mi ex? Cómo hago, ¿será que le pregunto si va a ir mi ex? no, no, no, eso no se ve bien. Aunque sean primos sigue siendo mi ex... y nunca está bien invocar a un ex... ni siquiera en una situación tan obvia como ésta...

Amor, páseme el aguardiente.

Tome florecita.

Y ahogué mi existencia en guaro. Tomé y tomé hasta sentir que la preocupación se me iba... un poco.

Me bajé del carro toda turuleta. Sin poder sostenerme por completo. Haciendo como que no pasaba nada y feliz como un putas por estar conociendo dos veces a la misma familia pero con diferente hombre.

Mi cuñada y mi suegra me abrazaron de corazón. Sentí un calor familiar entre sus brazos. Estaban felicísimas de que estuviéramos juntos, como celebrando el amor y la insolencia ¡salud!

Luego, cuando vi a la abuela, a los tíos, a los primos y a todos los que ya me conocían, me entraron nervios, pero mi viejo amor estaba ahí para defenderme. Orgulloso de tenerme, de besarme, de confirmarle a todos que los que éramos almas gemelas éramos él y yo... que su primo no había sido sino una excusa del destino para poder juntarnos...

Esa fue la última vez que lo vi... 

Un mes más tarde tomé la decisión de ir a vivir a los Estados Unidos. 


V
2019.

Viejo amor. Han pasado años. Discúlpeme por haberlo abandonado. La semana pasada me enteré de su muerte... me invadió la nostalgia. Revisé su blog y casi me explota el alma. Me quedé sin aire. Reí de dolor, lloré de felicidad y vergüenza porque encontré la cosa más bella que he leído...

14 de mayo de 2018

"Margarita,
Iba pasando por un lugar donde ya habíamos estado antes y la sentí ahora a mi lado, en una tarde muy bonita, toda oscura ella y precedida por una mañana llena de tintos e historias. No la imaginé, no la andaba visualizando ni nada. Era Ud junto a mí, tan presente, tan al alcance de un abrazo, tan a tiro de un “la amo florecita”. Fue un breve despertar, un vistazo de eternidad.
No fue gratuito tampoco. Desde la última vez que hablamos me propuse visitarla. Pero para qué me detendría en este mundo de limitaciones e impedimentos, si la podía encontrar en el jardín imposible de los sueños. Desde que hablamos me propuse verla en un sueño lúcido. Entonces la he tenido muy presente en los últimos días, en particular he tratado de revivir la sensación de orbitarla. Porque una cosa es recordar su voz o su imagen o su aroma o el intrincado mapa semántico de sus ideas; y otra cosa es recrear lo que se siente estar a su lado, estar vivo y ser atrapado por su periferia, verse envuelto en todas esas fuerzas que lo jalan a uno hacia el centro del universo y ese centro incandescente resulta ser Ud y allí se quiere sumergir uno para morir..."
15 de junio de 2018


"Muero de amor. Corro en la oscuridad persiguiendo sus brazos abiertos. Me hundo en su pecho, le abro una herida tibia y en un rayo deliciosamente doloroso atravieso su carne y le beso el corazón. La llamo, grito a las alturas hasta rasgar mi garganta y mi voz le llega en una brisa lenta, como una pluma que apenas si le acaricia el oído. Me arrastro en sueños, rasguño las piedras, borracho de vino barato alcanzo su lecho. Vagabundeo por el territorio de su espalda de ida y de vuelta, una y otra vez buscando mi hogar hasta que sofocado estiro la mano hacia el horizonte y muero de amor. Me levanto delirante y apoyado en mi centro susurro su nombre, me lleno de poder… Margarita."


Si yo pudiera definir su texto... si tuviera la mitad de su talento... no quiero ser atrevida pero me parece que escribió una explosión de luz. O mejor, una obra en el espacio protagonizada por estrellas. Diría que sus frases son sinestesia: olores que se ven, colores que se escuchan. Palabras untadas de magia bailando en una hoja blanca.


Es tan místico saber que en otro mundo alguien guarda un tarrito con mi esencia... Un tarrito de cristal que dejé con mi energía y albergaron celosamente en el único lugar al que nadie puede entrar sin llevar una antorcha...

Gracias viejo amor... mis escritos y los suyos combinan. Hacen match. Se aparean, se aman, se completan, se extienden, se acurrucan, se acompañan, se excitan... se potencian. Gracias por la dulzura de su voz escrita. Por acariciar mis pupilas. Gracias por soñar conmigo aunque esté al otro lado del charco. Por buscarme y encontrarme... y sobretodo, gracias por hacerme escribir...


FIN 


PS: Esta es una historia ficticia basada en algunos acontecimientos reales.
PS2: Si quieres seguir leyendo los preciosos textos de mi viejo amor pincha aquí. 
PS3: Por favor déjame un comentario aquí abajo para saber si te gustó, es lo único que pido a cambio. Luz y amor. Margarita. 

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8 comentarios:

  1. Esto me hizo reir un monton:

    "Me bajé del carro toda turuleta. Sin poder sostenerme por completo. Haciendo como que no pasaba nada y feliz como un putas por estar conociendo dos veces a la misma familia pero con diferente hombre."

    Ficticia ó no, es una linda historia. Siempre voy a recordar esa linea de Interestellar cuando Brand dice: "El amor es la única cosa que trasciende el tiempo y el espacio"

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  2. ¡Hermosa Frase! Gracias por leer... Me alegra tanto haberte sacado una sonrisa <3

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  3. Ay florecita, de nuevo su pluma se extiende por sobre las cabezas y el humo y me toca el corazón. Mi corazón siempre suyo

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    1. Juanito. Qué alegría saber que esto llegó hasta sus ojos. Con todo mi cariño, recordándolo desde el otro lado del charco...

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IM: @margaritabeblog