Oler bien por dentro: la clave de la atracción


Sé que un hombre me atrae realmente, cuando el olor que brota de su interior me resulta agradable. A veces delicioso. Y no me refiero al perfume, ni al sudor de su piel, ni mucho menos al aliento; esta esencia proviene directamente del oxígeno que circunda su cuerpo, mejor dicho, de la corriente de aire que sueltan los pulmones.

He conocido hombres con respiración extra fresca, de olor liviano, saludable, parecido al de la brisa... de un dulzor irresistible a mis sentidos y necesario para quedarme.

De otros por el contrario, aspiré hedores, como si les faltara vida por dentro, como si estuvieran medio marchitos en el alma y eso se reflejara en un vaho parecido al que le sale a un huevo tibio, a la ropa mal seca y apelmazada en el closet, al cartón mojado, a la mortecina… entonces huí, ¡pobres seres confundidos! pero ¿cómo le dices a un hombre que lo rechazaste porque no te gusta cómo huele por dentro? ¿Acaso tiene eso sentido?

Por otro lado, él, mi más reciente hallazgo, es particular: su interior tiene un toque amaderado pero es fresco, sano; puedo decir que tal vez tenga arte fluyendo por sus órganos y que por dentro es de colores brillantes en tonalidades tierra. Lo que proviene de su centro es profundo y misterioso porque me dejó sin fuerzas; me inyectó paz en el cuerpo… 

Lo he respirado una sola vez… cuando lo conocí no logré percibir nada (también los hay de esos, que aunque se acerquen lo suficiente, siguen siendo inidentificables, absolutamente nada especiales, inadvertidos para el olfato y para el espíritu) no entiendo si es cuestión de química, o mera percepción física, la cuestión es que a él solo hasta esa noche pude descubrirlo: estábamos recostados frente a frente, y mientras sus besos besaban los míos, tomé hasta lo más hondo el aire que exhaló su cuerpo, y cuando llegó a mi diafragma, sentí un relámpago en la sangre: había alguna droga en mi sistema: el efecto innegable de un relajante muscular. Ahí me deshice, me derretí entre sus manos y no pude hacer ya más nada, solo quedarme inmóvil sumergida entre su aroma.
Original Universo Excéntrico:
 Viaje interespacial que ocurre tras el intercambio de aire
Agarré todo lo que pude como una ladrona, puse lo más cerca posible su nariz de la mía y me quedé quietecita recibiendo los colores y misterios que él me entregaba en forma de viento... dormí con un nuevo descubrimiento en mi consciencia. Sin embargo, no podré explicarle nunca lo que pasó ¿cómo le dices a un hombre que puede anestesiarte con lo que exhala?


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