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Navidad lejos de casa: Así se celebra en Nueva York



Con esta ya son tres Navidades las que paso en Nueva York. Me había prometido viajar a Colombia este año, es más, tenía tiquetes comprados para agosto pero pasaron las semanas y empecé a sentir miedo de irme y quererme quedar, entonces comuniqué a mi familia que correría la fecha para septiembre. Septiembre también llegó, y mi regreso volvió a quedar en veremos. Me replantee viajar en diciembre para poder ahorrar más dinero. La fecha llegó otra vez y (como ya lo sabía) no tuve la fuerza para irme. El pajazo mental terminó. Perdí los tiquetes y la ilusión de llegar. Correr por tercera vez la fecha no tenía sentido aunque eso significara volver a estar sola: sin mamá, sin papá, sin hermanos, sin papeletas ni chorrillos, sin velitas ni aguardiente, ni muñecos de año viejo, ni Los cincuenta de Joselito... sin cariñoso de manzana, sin buñuelos, sin natilla, sin Faltan cinco pa´ las doce, ni la bendición de mi mamá cuando se acaba… 

La navidad gringa

Desde antes de llegar, sabía que la Navidad en Norteamérica era algo insípida. Pero estando aquí, la palabra insípida se queda corta. La verdad es que la Navidad en Estados Unidos, aunque sí se celebra, se parece más a una marca. La Navidad viene en forma de promociones, de música de Taylor Swift y Mariah Carey. La navidad viene en forma de descuentos de Amazon y centros comerciales con ropa regada por el piso y estampidas de compradores pisándola.

Existe algo a lo que yo llamo espectáculos de vitrina: los realizan varias personas, generalmente chicas: siempre en minifalda, siempre disfrazadas, siempre de algún personaje navideño: renos, santas, duendes… el caso es que bailan montadas en patines y sus escenarios son las vitrinas de los almacenes. Es todo un show con música y luces. Entonces, los transeúntes que van por la calle se sienten atraídos y entran a comprar, algo así como una trampa navideña.

Espectáculo de vitrina en Manhattan
 La primera Navidad

Después del trabajo fui con mi hermana a casa del novio de una de nuestras roommates, todos éramos colombianos. Bailamos y comimos la típica ensalada rusa (papa, pollo, arveja, zanahoria y otras cosas que no recuerdo) hasta que se hizo hora de trabajar otra vez... 

En Estados Unidos el santo al que más se le reza se llama Trabajo. Quiero decir ¡claro que hay Navidad! pero entonces ¿quién se encargaría de colocar los villancicos de fondo de las tiendas? ¿Quién cocinaría las cenas que se piden a domicilio? ¿Quién vendería los aguinaldos? porque nada se vende solo, y por supuesto, si quieres enviar regalos a tu país para Navidad, debes trabajar durante Navidad porque es la fecha en que todos los negocios se mueven. Mejor dicho: trabajamos durante Navidad para poder ganar el dinero suficiente para comprar regalos de Navidad a las personas que no van a estar con nosotros en Navidad.

Así que nos embriagamos y dormimos hasta que fueron como las diez de la mañana, hora en que casi todo abre aquí y cada quien tiene que volver a sus labores.

Durante estas fechas, todos buscan sentirse lo más cerca posible a sus raíces, las culturas se reencuentran y esa unión es lo más parecido que podemos tener a la verdadera calidez navideña, porque Navidad no es un evento general, no es que vayas por la calle y escuches música o que todos estén en actitud de fiesta, se trata más de lograr un espacio, aunque sea pequeño, en el que sientas un calor parecida al que sentías en tu tierra (al menos desde mi perspectiva como latina),  y bueno, también hablando literalmente porque las temperaturas están por debajo del punto de congelación. 

Ese 31 lo pasé con mis amigos: una pareja de colombianos que había conocido en mi escuela en Manhattan y un americano que había salido de un bar meses atrás.  N
osotros tres (los colombianos) estábamos perfectamente perfumados, vestidos y peinados. Mis amigos habían preparado comida y estábamos esperando al gringo que llegó con su ropa más común y cuando dieron las doce no entendía por qué mi amigo lloraba, ni por qué llamábamos a nuestras familias. Al preguntarle si iba a llamar a su casa, dijo que lo haría al día siguiente porque ya era tarde y probablemente estaban dormidos.

Los iconos Gringo-Navideños 

Santaland en Macy's

Los lugares más decorados de Nueva York son las grandes cadenas como Macy's (con su mundo de ensueño navideño llamado Santaland, ahí te puedes tomar una foto con el mismísimo Santa Claus, que por supuesto cobra por posar)Bloomingdale's, las tiendas de la Quinta Avenida, y cómo olvidar el árbol del Rockefeller Center que se enciende los 30 de noviembre ante multitudes de espectadores. (En 2014 intenté ir pero había tanta gente que no me pude acercar a menos de 40 metros, y el frío era muy intenso, entonces pensé que ver encender un fucking árbol no era tan importante como para congelarme).

El árbol de este año (porque cada uno es natural y viene de un lugar diferente) es un Picea de Noruega que mide 94 pies de alto (unos 28 metros) y 56 pies de ancho (17 metros). Tiene unos 90 años de edad, pesa 14 toneladas y viene de Oneonta, Nueva York. Es un gran espectáculo y resulta bastante imponente, pero personalmente creo que arrancar un árbol de 90 años para usarlo como elemento decorativo por menos de dos meses, es algo ilógico... sin embargo, como todo tiene su recompensa, junto a él se abre una pista de hielo que se habilita tan pronto como el árbol es encendido, y si llegaste temprano y esperaste lo suficiente, puedes patinar completamente gratis.

  Llegada e instalación del árbol

Árbol encendido y pista de hielo

La Segunda Navidad
Mi segunda navidad fue en casa de una señora amiga de mi hermana, también de Colombia. Estuvimos con sus hijos y hubo una bonita entrega de regalos. Comimos y bebimos hasta pasadas las 12,  a esa hora nos fuimos para la casa de un desconocido (amigo de ellos).  Allá bailamos y tomamos gratis, pero igual nos fuimos pronto por lo que ya dije antes, la jornada laboral se acercaba lentamente. 

Luego de esas dos navidades, descubrí que definitivamente, como inmigrante, te acostumbras a ver caras desconocidas durante Navidad y Año Nuevo. La mesa, los abuelos, los viejos, los tíos, los primos y vecinos que regalaban natilla y buñuelo ya no están. Así que llegas a un punto de adaptabilidad en que nada de eso importa y aprendes a valorar el hecho de conocer gente nueva durante esas fechas. 

Para antes del 31 de ese año, mi hermana ya se había devuelto a Colombia y mi estado emocional no era el mejor, no tenía mucho ánimo de hacer nada, así que mi novio y yo decidimos ir a celebrar a casa de su mamá cuando eran las diez de la noche y no había taxis libres en la ciudad. Al fin logramos tomar uno y nos encontramos con ella cuando eran las 11:30, pero nos recibió con la noticia de que íbamos para otro lado, entonces tomamos oootro taxi y nos dieron las doce montados en él. Nos deseamos Feliz Año entre nosotros incluyendo al conductor (un señor de Bangladesh muy amable). Llamé a mi mamá que estaba llorando y pude escuchar al fondo la pólvora, Faltan cinco pa'  las doce, y la bendición en su voz entrecortada...

*En Nueva York, siempre encontrarás aunque sea un lugar abierto o un taxi disponible, sea la hora y fecha que sea, y el motivo es muy simple: la variedad cultural. Siempre encontrarás personas de otras culturas que no creen en las mismas tradiciones que tú. Para los asiáticos por ejemplo, el año nuevo no es el 31 de diciembre y está rotundamente prohibido cerrar los negocios porque eso significaría perder dinero.  


Otros planes

Si decides visitar la ciudad para esta época, entre otras cosas que puedes hacer, está ver la decoración del Hotel Plaza (de la película de Mi pobre Angelito) o hacer tours en bus por los sitios más iluminados de la ciudad. También puedes ir a The Rockettes Radio City Christmas, eespectáculo navideño por excelencia de Nueva York que se celebra en el Radio City Music Hall, (las entradas son caras, pero puedes encontrar una oferta) y si definitivamente el presupuesto no alcanza puedes ponerte tu gorro y guantes navideños e irte a tomar fotos por Manhattan.
Decoración en Manhattan
Tercera Navidad

La pasé con la manager de la tienda en la que ahora trabajo, una chilena con una luz única que se ha convertido en mi ángel de la guarda. Ella y su pareja me invitaron a su casa: ese día después del trabajo fuimos a Long Island, una isla que hace parte de Nueva York (ahí viven los dos junto a sus cuatro gatos).

Antes de que llegáramos a su casa ordenaron comida japonesa, y luego de comer, fuimos a donde sus amigos: tres americanos que viven juntos en un lugar con espacio como para diez personas, bar y cine incluidos. 

En el lugar sonaba música navideña: villancicos en inglés y la inigualable Mariah Karey con su "All I want for Christmas is you" que ellos calificaron como la mejor canción de Navidad ever. Luego de eso, nos prepararon cócteles de piña y coco. Hablamos sentados en círculo mirándonos entre nosotros. Ninguno estaba demasiado arreglado: todos con jeans, camiseta y gorra. 

En la pantalla que todos mirábamos se proyectaba fútbol americano mientras ellos nos contaban sobre la decoración de su casa y cómo había quedado el último partido. Estaban bastante interesados en nuestras culturas latinas (algo que para ellos es bastante exótico). Luego empezó a sonar Nirvana y The Carpenters y pasamos el canal a un documental sobre España y su gastronomía. 

Decidimos que era hora de irnos como a la 1am. De todas formas al día siguiente mi amiga y yo trabajamos a las diez de la mañana. 

Lo que puedo decir hasta ahora

En contraste, para los americanos, Navidad se puede celebrar de la forma que le plazca a cada quien. No se prepara un plato específico: cada gringo mira cómo celebra, si quiere italiano, chino, ecuatoriano, si quiere quedarse en casa viendo televisión o reunirse con amigos, no hay reglas;  tampoco es muy importante el 24 de diciembre, para ellos Navidad es la mañana del 25, por eso no es tan fuerte la cultura de la parranda. Otra cosa que noté en comparación con nuestra cultura colombiana es nuestra tradición de estrenar ropa, eso se les hace absolutamente extraño tanto para Navidad como para Año Nuevo, lo que los convierte en seres muy tranquilos y libres de pretensiones (a todo hay que verle el lado bueno).
Película cliché americana White Christmas
Aquí puedes comprar lo que se te antoje durante Navidad para ti y para quien quieras, pero no hay demasiado tiempo para presumirlo ni tampoco muchos espectadores (a nadie le importa). Puedes comer comida Thai, Japonesa, Mexicana, Americana, Española... puedes comer cualquier cosa que desees de la parte del mundo que se te ocurra, incluso de la parte del mundo de dónde vienes, pero eso sí, jamás con el mismo sabor, ni mucho menos de las primeras manos que te la dieron... 

En fin, no sé cuánto tiempo pase antes de que pueda celebrar Navidad al lado de mi familia otra vez, yo espero que sean solo doce meses. Por ahora, agradezco a la vida el que me haya elegido para comprender el hecho de que en el mundo hay miles de maneras de ver y hacer la misma cosa aunque eso signifique, hasta cierto punto, olvidar la que a mí me enseñaron como mecanismo para evitar la nostalgia... 

Y bueno, no me queda más que decirles ¡FELIZ NAVIDAD Y LUMINOSO AÑO NUEVO!




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