Entrada destacada

¿Sexo sin compromiso?: Carta para mi amigo con derechos

I Me llega un mensaje tuyo. Son las once de la noche: quieres verme. No voy a responder. Dejo el teléfono a un lado, ...

Atentamente, una mujer con letra fea

Pintura: Pablo Picasso.

Cuando escribo prefiero hacerlo en digital porque mi mano es lenta y no alcanza a captar la fluidez de mis ideas: chorros y chorros de frases, imágenes, sonidos y visiones abstractas que se producen y reproducen al mismo tiempo. 

Encuentro más práctico oprimir teclas desde que escribir a mano comenzó a complicarse. Ya varias veces sufrí la desgracia de no entender mi propia letra que empieza a deformarse cuando más fluye el texto. Un dolor de tendones me obliga a parar y ahí se escapa la idea que sigue fluyendo como humo al viento, evaporándose hasta extinguirse del mundo.

(Ni siquiera un atleta podría alcanzar una idea: casi siempre son demasiado borrosas para ser recordadas, y si regresan, lo hacen mutiladas, cojean, algo les falta. Puede ser una palabra o hasta el propio sentido, por eso, si la idea escapa es mejor que lo haga para siempre...)
En el papel además, son inevitables los tachones (para mí es imposible pasar cualquier cosa en limpio. Siempre tengo que dibujar fea alguna A o S, que me sale tan parecida a la J)... ves las letras fluir ante tus ojos, como formando la partitura de una melodía. De pronto (y esto pasa siempre) algo daña la armonía, aparece una palabra indeseada y un tachón le prosigue...

Al final todo parece un estornudo: tachones y letras esparcidas por ahí sin ninguna coherencia...

Otro punto en mi contra es el orden, ¡maldito orden tan indispensable para todo y del cual carezco!. Si se mira algo de cerca, incluso una célula, está perfectamente organizada, ejemplo de ello es la Sucesión de Fibonacciuna secuencia numérica muy simple en la que cada término es la suma de los dos anteriores. La sucesión comienza por el número 1: 1,1,2,3,5,8,13…  ¿no es sorprendente que una ecuación matemática aparezca por sí sola en la naturaleza? 

El orden es la característica primaria de la vida, es la condición que necesitan las ideas para nacer a mano, es más, es la condición que necesita cualquier cosa para nacer. 


Sin orden las palabras no significan nada, serían solo garabatos, y cuando yo uso el lapicero convierto mis ideas en turbias sopas de garabatos inútiles.

Así que básicamente escribo sin escribir... y cuando estoy afuera solo sueño con llegar a casa y disparar con mi teclado de tinta infinita, borrar de inmediato y espaciar con mi querido Enter. Parece que nací en digital y así me moriré...
¿TE GUSTÓ?¡COMPÁRTELO!:
Leer Artículo AnteriorEntrada más reciente Leer Artículo SiguienteEntrada antigua Página principal

0 comentarios:

Publicar un comentario

IM: @margaritabeblog