Metamorfosis del viajero








































Te vas; te vas a otro país, te vas a otra ciudad. Te vas y a donde llegas hay motivos para quedarte: lugares, personas, rutinas... los motivos tienen hilos de caucho que se atan al alma y la siguen. Se estiran y se estiran sin desamarrarse. 

El alma se convierte en un globo de helio. Vuela sobre la atmósfera sin saber ya muy bien a qué lugar pertenece. Se va quedando estática: todos los hilos la halan al mismo tiempo, tiran hacia abajo con la misma fuerza.

Entonces anhela un país que se llame "Tierra"; todos los lugares en una sola parcela; todos los países en un mismo pueblo; todas las personas en un mismo espacio, todos los motivos en un solo hilo; no tener que cruzar océanos.... imagina, sueña, se deleita con la posibilidad de elegir un lugar sin tener que renunciar a otro.

*Imagen: Tommy Ingberg.
¿TE GUSTÓ?¡COMPÁRTELO!:
Leer Artículo AnteriorEntrada más reciente Leer Artículo SiguienteEntrada antigua Página principal

0 comentarios:

Publicar un comentario

IM: @margaritabeblog